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Assinatura de Gilberto Freyre
Artigos : Periódicos Científicos  



UBICACIÓN EN LA SOCIOLOGÍA DE GILBERTO FREYRE

Francisco Ayala

Antes de se constituyera la Sociología en disciplina independiente, la materia reclamada por ella como su propio objeto de conocimiento había venido siendo elaborada de las más diversas formas desde los ángulos de otras disciplinas intelectuales más o menos rigurosas, o captada directa, intuitivamente, por los medios de un conocimiento asistemático. Una vez constituida la ciencia sociológica, no cesó ese otro modo diverso y libre de tratar sus materias, sino que hubo de continuar y continúa en anchos márgenes fuera de sus cauces metódicos.

Esta producción al margen de la disciplina sociológica no puede, sin embargo, ignorar la existencia de ella. Por el mero hecho de existir, la Sociología impone unas ciertas modificaciones a los tratamientos de suas materias que son rebeldes o ajenos a método, modificaciones que se hacen más apreciables conforme es más estrecha la pretensión de un conocimiento "científico" de tales materias por métodos de obras disciplinas, perdiéndose, hasta casi hacerse imperceptibles, en cambio, cuando tan sólo se pretende someterlas a una intuición "literaria". Así las disciplinas concomitantes a la Sociología se hacen cuestión primordial del deslinde de sus fronteras con ella, y se esfuerzan en precisar la vertiente propria del objeto, separando, y con frecuencia disputando, el terreno que corresponde a la consideración sociológica.

En cambio, el libre cultivo y florecer de temas que la Sociología estima pertencerle, ocupa, en la medida en que ignora por completo esta alegación suya, una posición aproximadamente igual a la que ocupara antes de que esa disciplina se hubiese constituído. Aproximadamente, digo, porque, siquiera sea en forma indirecta, acusa también su influencia. Por de pronto, la aparición de una nueva disciplina científica no es fruto de la mera casualidad, sino de una necesidad interna de la Cultura en un momento determinado, necesidad que se percibe al mismo tiempo en todos sus sectores y tanto más, en uno que se ocupe de aquellos mismos temas que originaron la necesidad de un tratamiento sistemático especial. Además de eso, el tratamento libre no puede dejar de sentir el influjo de sus resultados, de sus aportaciones positivas. No es necesario tener un conocimiento especializado de una rama de la ciencia, del saber en general, para que llegue a casa cual noticia de sus logros. Esta noticia actuará com mayor eficacia sobre el escritor livre, el pensador, el ensayista, por el hecho de llegarle tan sólo su esencia, despojada de accesorios que tal vez le prestan su riger, pero que también contienen probablemente su parte de error y de convencionalismo; por el hecho de que se les presente en forma difusa, sugestiva, como estímulo para su personal reelaboración, dándole con frecuencia la impresión de ser ocurrencia suya, fruto de su propria minerva, - como lo será en el fondo, si bien se considera, bajo iguales títulos y derechos con que pertenece al científico sistemático que hubo de alcanzarla en distintas vías.

Sería, en efecto, muestra de una estrechez de miras incompatible con el espíritu de la verdadera intelectualidad menospreciar los esfuerzos cumplidos en el campo del conocimiento sociológico por el escritor libre, a pretexto de que no hace sino vulgarizar evidencias obtenidas antes en el laboratorio. Una Sociología del conocimiento tendría mucho que discutir sobre el origen de esas evidencias, y sobre la superioridad supuesta del pensamiento metódico sobre el pensamiento intuitivo. Ni siquiera la prioridad en la formulación tendría el carácter decisisvo que se le suele atribuir... No es éste el lugar adecuado a tales precisiones; pero sí conviene dejar afirmada la posibilidad circunstancial de que las adquisiciones de conocimientos válidos para la Sociología sean obten das originariamente, no en vías de un sistema, sino por el camino de la libre intuición. De hecho, esta clase de trabajos se adelantan muchas veces, y sirven de orientación a la Sociología sistemática, sobre todo en cuanto sociología aplicada. Basta pensar, por ejemplo, en lo que significan para la Sociología obras como el Idearium espanõl de Ángel Ganivet o la Radiografía de la Pampa de E. Martínez Estrada, escritas con total despreocupación del hecho de que exista una disciplina científica llamada Sociología. En ellas se da un riquísimo complejo de valores, entre los cuales corresponde el puesto capital al valor estético de ordem literario. Pero si se prescinde de ellos para atenerse, por abstraccíon, a su aspecto sociológico, cabe sostener, primero, que libros semejantes no hubieran podido escribirse sin un conjunto de estímulos ambientales que son los mismos a que obedece la Sociología, y segundo, que muchos de sus enfoques no hubieran tenido lugar sin el trabajo realizado ya por la Sociología, sobre todo al acentuar el sentido de determinados puntos de vista; pero, asimismo, tercero, que sus propios hallazgos anticipan resultados y sugieren perspectivas a la Sociología aplicada, y tal vez también problemas a la Sociología teórica. Su valor depende de la capacidad intelectual y de la fuerza creadora de sus autores; pero esto ocurre también en el campo de la investigación científica, donde el sistema no oculta, antes bien hace más enfadosa la mediocridad, al anãdirle pedantería.

Sin embargo, por mucho que sea su valor intrínseco y su interés para la Sociología, esta producción libre cultivada con indiferencia o con ignorancia de sus pretensiones no debe ser incluída dentro del campo de la ciencia sociológica, donde, en cambio, tendrá su lugar adecuado la producción sistemática, - incluso la mediocre. Outra cosa equivaldría a borrar sus límites y destruir su entidad autónoma, a suprimirla como efera ordenada de conocimiento científico.

Pero entre la producción inclusa en los canales metódicos de la ciencia denominada "Sociología" y el libre tratamiento a sus márgenes de temas que ella há acotado como propios, hay todo un sectos de literatura - al que pertenece la obra de Gilberto Freyre - cuyo carácter consiente vacilaciones acerca de la legitimidad o ilegitimidad con que puede aplicársele la calificación de sociológia. Es aquella literatura que, lejos de ignorarlas, inserta deliberadamente en su complejo las posiciones de la Sociología; pero que las mantiene como simples supuestos, andamiaje e invisible esqueleto de un trabajo que trata de abarcar y reflejar una plenitud de vida, y en el que abundan elementos que de ningún modo pueden imputarse, o que es difícil imputar a la ciencia sociológica.

El problema de esta literatura, desde nuestro punto de vista, puede reducirse a un aspecto del problema general de la ciencia y del conocimiento científico. La ciencia es sólo una parte del saber; es aquel saber que se adquiere dentro de unos presupuestos metódicos en cuya firmeza encuentra su criterio de certidumbre. Este criterio de certidumbre será, en principio, tan bueno o tan malo como otro cualquiera de que se sirvan ramas distintas, o distintas maneras, del conocimiento; pero a él habrá que atenerse siempre que se quiera hablar de ciencia. En su virtud, el conocimiento científico supone siempre un esfuerzo por reducir la realidad a teoría. Sin duda que este esfuerzo implica un acomodamiento que há de efectuarse en una doble dirección: la mente impone sus moldes a la realidad; pero la realidad, por su parte, se impone a la mente, obligándola a adaptar sus moldes a su propria configuración. Mas, con todo, cualquier intento de captación científica de una realidad há de violentarla y empobrecerla de modo inevitable. ¿Dentro de qué límites es lícita su deformación? El compromiso entre teoría y realidad consiente un juego de relativa amplitud, y muchas veces resultará difícil senãlar el punto en que concluye la ciencia y empieza ese modo de intuición asistemática de la realidad que, convencionalmente, llamamos literaria.

Dentro de la Sociología hay un sector, próximo a la Filosofía, que se demora y hasta se agota en esquemas mentales, en puras abstracciones, y que cuando toma datos de la realidad es para emplerlos en calidad de ejemplos destinados a corroborar una conclusión teórica, o a aclarar una construcción intelectual mediante una referecia plástica. Otro sector de la Sociología, próximo a la Ciencia positiva y afecto a sus principios, procede en cambio a recoger un copioso de exproericia, y luego trabaja con él en la deducción de esquemas teóricos. Pero el contraste entre ambos sectores es sólo aparente: no les separa más que una diferencia de intensidad en el acento de realidad y teoría: pues las abstracciones del primeiro son resultado tácito de la realidad a que se pretenden aplicables, y el acopio y selección de hechos realizado en el segundo se cumple de acuerdo con unos tácitos fundamentos de teoría, sin los cuales no sería posible orientarse en la selva de la realidad. El peligro de una y otra dirección está, por cierto, en desconocer el correspondiente bagaje tácito.

Pues bien: esa literatura que no ignora la Sociología científica, pero que tampoco se satisface en sus esquemas, sino que prefiere sumergirse de lleno en la realidad viva para captar los rasgos esenciales de su estructura y extraerlos y exponerlos en cuadros concretos, merecerá ser incluída en el campo de la disciplina sociológica siempre que sus construcciones estén apoyadas en un firme armazón teórico, que no necesita ser expreso, pero cuya presencia resulta ineludible.

Tal es el caso para la obra de Gilberto Freyre, que en cierto modo cae de lleno en la tradición sociológica de su patria, y en cierto modo la supera.

Al tiempo de constituirse como República los Estados Unidos del Brasil deminaba a tal punto en los grupos dirigentes del país el positivismo comtiano que esta concepción pasó a convertirse en ideología oficial del nuevo Estado, y hasta suministró el lema de su escudo y bandera: Orden y Progreso, fórmula inequívoca de la estática y dinámica sociales de Comte, a cuya filosofía se remiten por lo demás, para hacerla explícita, los razonamientos con que el creador de los emblemas, Teixeira Mendes, hubo de aclarar el sentido del lema.

El influjo comtiano del momento inicial, a partir del "Templo de la Humanidad" de Río de Janeiro, y de la Sociedad Positivista, se ejerció por de pronto en el terreno de la política práctica. La ciencia sociológica, que sólo más tarde es objeto de cultivo académico y de elaboración literaria, obedecer allí a dos principales influjos, que responden ambos, aunque de modo diverso, a las bases empiristas proclamadas por aquella filosofía: la escuela francesa de Durkheim, y la Sociología norteamericana. Con esta última enlaza el pensamiento de Gilberto Freyre, cuyo libro Casa grande y Senzala se acaba de publicar en traducción de don Ricardo Sáenz Hayes.

Gilberto Freyre nació en 1900, en la ciudad de Recife, capital del Estado de Pernambuco, y se formó intelectualmente en Europa (Coimbra, Oxford y Cambridge) y Norteamérica, en cuya Universidad de Columbia hubo de cursar estudios. La influencia magistral que se ha acreditado como más intensa en su obra es la de Franz Boas.

Tres grandes libros: Casa grande e Senzala, Sobrados e Mucambos y Nordeste, representan substancialmente a esta obra. Una primera y precipitada impresíon acerca de ella induciría - ha inducido a algunos - a poner en duda su caráter científico, o a situarla en el plano de una especie de literatura histórico-descriptiva cuyos análisis están llenos de atisbos y obsercaciones de significación sociológica, pero carente en definitiva de una sólida organización conceptual. Esa primera impresión - falaz desde luego - nace de la enorme riqueza de contenido que alojan sus páginas. Por de pronto, ofrecen un inestimable valor literario; presentan con frecuencia cuadors llenos de colorido, y muchas de ellas tienen una plasticidad y una fuerza expresiva de eficacia estética inmediata. Quizás por efecto de la complacencia del artista, gusta Freyre de abandonarse al encanto de los materiales con que trabaja y, lejos de proponerse demostrar una tesis, se deleita en reconstruir una realidad pretérita en toda su viviente complejidad.

Pero sólo quien sea incapaz de ver más allá de esta presentación literaria podrá desconocer la consciente y minuciosa preparación sociológica sobre cuya trama se ha ordenado el animadísimo tapiz. Ya los propios títulos de sus libros resultan bastante indicativo acerca de su enfoque de las estructuras sociales: se trata del contraste de los grupos sociales básico, materializado en sus respectivas viviendas. Casa grande y Senzala, la morada del señor del ingenio y el pabellón de sus esclavos, formando la unidad patriarcal de la época de la colonia; los sobrados residenciais señoriales urbanas, y los mucambos, chozas de los esclavos liberados, correspondientes a la época de decadencia del patriarcalismo rural... Y luego, sobre estas antiguas estructuras esenciales de la sociedad brasilera, pasa revista Freyre a los más diversos problemas de la Sociología, tomados en su realidad histórica concreta: desde los residuos totemistas y la constitución de la familia primitiva, hasta la formación de ciertos rasgos típicos de la psicología nacional, pasando por todas las cuestiones de los contactos culturales, con sus contrastes e integraciones sucesivas.

Extraer el equipo conceptual que se encuentra en el fondo de la obra de Freyre sería una tarea interesante y promisioria, pero a la que no podemos entregarnos aquí. Debemos limitarnos a señalar su presencia y a enunciar la concicción de que se trata de algo muy orgánico y completo. Este esqueleto teórico justifica con creces la consideración de sociólogo - en el más estricto sentido de la palabra - que le es debida a su autor. Y no podrá menoscabarla, sino al contrario, en hecho de que, sobre semejante armazón, haya dispuesto el historiador los materiales de un pasado que investiga con crítica sagacidad, y de que el literato los haya presentando en páginas de deliciosa lectura.

No ha de pensarse con lo dicho que estos tres aspectos - sociológico, histórico y literario - sean como estratos independientes, cada uno de los cuales agota su sentido en sí mismo. Su integración responde a un concepto de la Sociológia que tal vez su autor ha alcanzado por intuitivo acierto en coincidencia con los postulados de direcciones científicas de esta disciplia a las que probablemente permanece ajeno: me refiero a aquellas que proclaman el sentido de la Sociología como ciencia de la realidad y que se complecen en acentuar que el tipo de conocimiento que le corresponde es un conocimiento en función de esa realidad proyecta hacia el futuro.

Pues Freyre ve en los conceptos sociológicos, no un mero saber, sino un instrumento para captar la realidad social. Y no se reduce a captarla en cuadros desprovistos de sentido, como acaso los que resultan de ciertos métodos norteamericanos de descripción social; sino que su construcción de la realida está dirigida en forma concreta hacia posiciones que, por supuesto, se abstiene de formular en forma programática - cosa que excedería a la misión de la ciencia - ,pero que, contenidas en la estructura social que reconoce al Brasil, tienden a desprenderse por sí solas y se imponen a la conciencia con tanto mayor vigor cuanto más estricto es el recato de quien las sugiere.



Fonte: AYALA, Francisco. Ubicación en la sociología de Gilberto Freyre. Sur. Buenos Aires, n.12, p. 18-25, dez. 1943.

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